Aprender a acompañar…

Desde hacía tiempo, el pato notaba algo extraño.
-¿Quién eres? ¿Por qué me sigues tan de cerca y sin hacer ruido?
La muerte le contestó:
-Me alegro de que por fin me hayas visto. Soy la muerte.
El pato se asustó.
¡Quién no lo habría hecho!.
-¿Ya vienes a buscarme?
-He estado cerca de ti desde el día en que naciste … por si acaso…
-¿Por si acaso?- preguntó el pato.
-Sí, por si te pasaba algo. Un resfriado serio, un accidente… ¡nunca se sabe!-.

“El pato y la muerte”. Barbara Fiore.

 

Vivir es todo una experiencia… sin guión previo. Vivir es difícil. Dicen que a vivir se aprende viviendo.

Me pregunto cómo se aprende a morir.

Si la respuesta es que se puede aprender… me gustaría saber si se puede aprender a ayudar a morir.

Es difícil acompañar en la muerte. También es difícil ser médico, enfrentarse a esa otra realidad y tomar conciencia de los límites de la ciencia.  Y en último término enfrentarte a tu propio espejo, a entender que la vida es algo parecido a un hilo…Por esta razón, tu historia de partida con trece años, tu vivencia de la enfermedad y todo lo que permanece me vuelven a plantear dudas de si se pueden aprender ciertas cosas. Más que respuestas no dejan de surgirme dudas.

El final de la vida es inevitable… pero también impredecible, arbitrario y no sé si me atrevería a decir injusto. A veces es más fácil aceptarlo durante y al final de la misma, pero desconcierta cuando ocurre en lo que solemos definir casi como el principio…

Estos días terminaba de leer “Un hombre afortunado” de John Berger y subrayaba algunas frases de sus páginas: “… el médico es el familiar de la muerte. Cuando llamamos a un médico, le pedimos que nos cure y que alivie nuestro sufrimiento, pero si no puede curarnos también le pedimos que sea testigo de nuestra muerte. El valor del testigo es que ya vio morir a muchos otros…”.

De nuevo repito que más que respuestas, me surgen preguntas. O mejor dicho, me plantea nuevos retos. Responder a la pregunta de si se puede aprender a acompañar en la muerte.

3 pensamientos en “Aprender a acompañar…

  1. la frase que subrayaste de Berger también la tengo yo subrayada…

    querer aprender a ayudar/acompañar a morir ya es más de lo que se encuentra por ahí pero menos de lo que debemos pretender…

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  2. Elena:
    Acabo de finalizar la docencia este semestre de un Practicum de Investigacion sobre la Muerte y la Diplomatura de Trabajo Social.
    Precioso trabajo con metodologia cualitativa y el grupo de discusion como tecnica.
    Hay muchas cosas para conocer y personas que pueden ayudar en esta imprescindible formacion.
    Por ejemplo, Alfonso García desde Tenerife.
    O el curso de verano del año pasado, A-cerca de la Muerte en el que participé como ponente y dinamizador.
    Tema pendiente en primaria. Complicado con el PAdes.
    Un saludo
    Precioso blog

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  3. Jose Antonio,

    gracias por tu comentario.

    Este post fue fruto de una reflexión por un caso cercano pero que viene al hilo de los últimas experiencias en los últimos meses de la residencia (un periodo que nace con muchas expectitativas pero que inevitablemente siempre quedan algunas pendientes).

    En la consulta quedan muchos temas pendientes… y sí éste de acompañar y aprender sobre cómo morir es uno de ellos.

    Gracias por las referencias, por compartir experiencias y por las referencias.

    Un saludo

    Elena

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