símbolos en atención primaria (3): caso clínico cierto

“(…) dos eran las etiquetas diagnósticas que sostenían su historia. La más antigua era una lumbalgia que había sido protagonista de diez bajas laborales en los últimos seis años, dos derivaciones al traumatólogo, varias pruebas radiológicas y diferentes tratamientos farmacológicos. Con el paso del tiempo no cambió de etiqueta, añadió el apellido de “crónica” a su lumbalgia. 

Hace aproximadamente un año y medio, Martina acudió a la consulta acompañada por una de sus mejores amigas. Ésta la convenció para acudir al percibirla “cambiada” desde hacía meses. De ser una Martina entusiasmada por su trabajo como modista, pendiente de sus amigos, ilusionada con nuevos proyectos… se había convertido en una Martina que sólo quería estar sola, que no acudía al taller de costura ni hacía prendas desde hacía meses, que no confiaba en nada ni en nadie, que todo lo veía gris. Explicaba que en algunas conversaciones, durante la semana, cuando le preguntaba qué le pasaba solía responder que nada. Pero tras lidiar con los silencios aparecieron algunas confesiones: sentía cierto eco interior que le llevaba a buscar la forma de conservar su propio yo en un mundo repleto de desórdenes. Su amiga refería que algo que le había impactado es la escasa afectación que le habían producido a Martina algunos acontecimientos personales, como el fallecimiento de su madre en Argentina, a cuyo entierro no acudió…cuando de forma habitual solía viajar dos veces al año para visitar a su familia y amigos.

En aquella primera visita Martina sólo respondía a preguntas y lo hacía de una forma más bien desorganizada. Intentando adentrar en los ecos… los definía como una voz interior personal que transportan a otra dimensión de la cual puedes desconectar para volver al día a día, algo común. De aspecto no desarreglado, con monocromía grisácea del vestir e impresión de cierta ausencia. Ante la pregunta de si había pensado acerca del final de la vida, respondió un no sin más. 

Ecos-miedo-mundo gris-aislamiento. 

Fue, tras esa primera visita, cuando se realizó la derivación al psiquiatra y la aparición de la segunda etiqueta: esquizofrenia. La baja laboral y el inicio medicación, también. 

Y de ahí visitas sucesivas de control… donde los interrogantes de porqué una etiqueta de trastorno mental, cómo luchar contra el estigma social que implica o la tendencia al abondo de la medicación que según Martina lo único que conseguía era como una burbuja aislante de “la realidad”. 

Un año y medio después de (con)vivir con esta nueva etiqueta, a sus cuarenta y cinco años, Martina decidió poner punto y final a su Historia. 

La muerte como una opción elegida (o no). 

Y así, de repente, silencios indefinidos en la habitación, en los cafés, en el taller, en la consulta…

Y así, de repente, la presencia de interrogantes: dónde queda la delgada línea entre el hacer-y- el no hacer, entre el estar-aquí-o-allí, el sentido de la búsqueda heroica de etiquetas y soluciones; la incertidumbre y su peso en la dirección de la comunicación (…)”. 

El caso clínico cierto como un símbolo de atención primaria que nos acerca al quién del enfermo con una visión biográfica.

A través de la narración, basada en una mezcla de datos duros y blandos, es donde la incertidumbre convive con el enfermar del paciente y donde se nos invita a reflexionar sobre nuestro papel de sanadores.

Una herramienta que une un lado y otro de la mesa, una y otra puerta, diferentes visiones.

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