La incertidumbre: el arte de dibujar

postberger
” Para el artista dibujar es descubrir. Y no se trata de una frase bonita; es literalmente cierto. Es el acto mismo de dibujar lo que fuerza al artista a mirar el objeto que tiene delante, a diseccionarlo y volverlo a unir en su imaginación, o, si dibuja de memoria, lo que lo fuerza a ahondar en ella, hasta encontrar contenido de su propio almacén de observaciones pasadas. En la enseñanza del dibujo, es un lugar común decir que lo fundamental reside en el proceso específico de mirar. Una línea, una zona de color, no es realmente importante porque registre lo que uno ha visto, sino por lo que le llevará a seguir viendo. Siguiendo su lógica a fin de comprobar si es exacta, uno se ve confirmado o refutado en el propio objeto o en su recuerdo. Cada confirmación o cada refutación le aproxima al objeto, hasta que termina, como si dijéramos, dentro de él: los contornos que uno ha dibujado ya no marcan el límite de lo que ha visto, sino el límite de aquello en lo que se ha convertido. Puede que esto suene innecesariamente metafísico. Otra manera de expresarlo sería decir que cada marca que uno hace en el papel es una piedra pasadera desde la cual salta a la siguiente y así hasta que haya cruzado el tema de lo dibujado como si fuera un río, hasta que lo haya dejado atrás.
(…)
El dibujo alcanzó enseguida su punto crítico, lo que significa que lo que había dibujado empezó a interesarme tanto como lo que todavía me quedaba por descubrir. En todos los dibujos hay un momento en que sucede esto. Y yo lo denomino “momento crítico”, porque es entonces cuando se decide realmente si el dibujo va a salir bien o mal. A partir de ese instante uno empieza a dibujar conforme a los requisitos, las necesidades, del dibujo.  Si el dibujo es ya un poco fiel, entonces esos requisitos corresponderán probablemente a lo que uno todavía puede descubrir buscando la verdad.
Miré mi dibujo intentando encontrar posibles distorsiones: qué líneas o sombreados habían perdido su énfasis original, necesario, al haber quedado rodeado por otros; qué gestos espontáneos habían eludido un problema y cuáles habían sido instintivamente certeros. Sin embargo, hasta este proceso era solo parcialmente consciente. En algunos lugares, veía claramente que un pasaje era torpe y necesitaba una revisión; en otros, dejaba que el lápiz planeara sobre el papel, de forma parecida a la vara de un zahorí.”
 
Dibujar en La apariencia de las cosas por John Berger .
 
 
Han pasado doce meses desde el inicio de un nuevo camino que implica(ba) una dedicación continuada, un punto de inflexión a la hasta entonces etapa de suplente.
 
Una mirada atrás sobre el trayecto en movimiento recorrido, como si de un viaje en tren se tratase, revive perspectivas diferentes según el asiento y ventanilla:  los lugares encontrados, las historias compartidas, lo aprendido, lo que resta por indagar y lo mejorable, las emociones que acompañan a los claroscuros… 
 
La convivencia con la tensión de la quiebra de lo posible y el reajuste del acontecer, el reconocimiento de lo efímero en el vivir, la adhesión versátil y el margen para errar así como el intento de situar(nos) en márgenes intermedios, está siendo uno de mis (mayores) aprendizajes. Todo ello se resume en una sola palabra: incertidumbre.  
 
Leer a Berger y su descripción sobre el arte de dibujar estableció un paralelismo con este reconocimiento de incertidumbre. Y cómo ésta puede servirnos para resaltar que para llegar al qué (tiene, le pasa, siente) es importante el cómo (miramos, hacemos, elegimos). 
 
Quizá todo implica intentar cambiar el camino de piedras rodando por un camino donde se vayan dibujando retazos de un mundo complejo, donde transformemos lo general en individual y donde acoger lo efímero, la INCERTIDUMBRE.

 

3 pensamientos en “La incertidumbre: el arte de dibujar

  1. Precioso!! Elena, lo he reenviado a dos profesores de la escuela (profesores de bachillerato artístico) Saludos Jose Antonio Tous Olagorta

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    • Jose Antonio,

      gracias por el comentario.

      La verdad es que Berger tiene esa capacidad de expresar de una forma tan concisa y clara…conceptos – ideas – emociones que nos rodean y que nos los muestra a modo de espejo.

      Un abrazo

      Elena

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  2. Pingback: Sobre la (necesaria) práctica de la reflexividad… en Atención Primaria | Amantea

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