¿Qué se le debería exigir a la emoción y a la racionalidad?

2015-02-14 12.25.35-1-2

Razón o emoción. Una, otra o ambas. Fortalezas y debilidades de cada una de ellas. Su peso en la toma de decisiones. Sobre ello se discutió largo y tendido en el debate virtual del Seminario de Errores Clínicos ya citado en publicaciones anteriores.
Revisando la bibliografía que se ha compartido, me parece relevante el texto “Los sietes saberes necesarios para la educación del futuro” escrito por Edgar Morin y se trataba de una lectura que nos hizo llegar Juan Irigoyen.
 
Encuentro algunas líneas subrayadas en mi primera lectura:

” (…) Se podría creer en la posibilidad de eliminar el riesgo de error rechazando cualquier afectividad. De hecho el sentimiento, el odio, el amor y la amistad pueden enceguecernos; pero también hay que decir que ya en el mundo mamífero, y sobre todo en el mundo humano, el desarrollo de la inteligencia es inseparable del de la afectividad, es decir de la curiosidad, de la pasión, que son a su vez, de la competencia de la investigación filosófica o científica. La afectividad puede asfixiar el conocimiento pero también puede fortalecerle. Existe una relación estrecha entre la inteligencia y la afectividad: la facultad de razonamiento puede ser disminuida y hasta destruida por un déficit de emoción; el debilitamiento de la capacidad para reaccionar emocionalmente puede llegar a ser la causa de comportamientos irracionales.
 
Así pues no hay un estado superior de la razón que domine la razón sino un bucle intelecto — affect; y de cierta manera la capacidad de la emoción es indispensable para el establecimiento de comportamientos racionales.
 
El desarrollo del conocimiento científico es un medio poderoso de detección de errores y de lucha contra las ilusiones. No obstante los paradigmas que controlan la ciencia pueden desarrollar ilusiones y ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Además el conocimiento científico no puede tratar únicamente los problemas epistemológicos, filosóficos y éticos.
 
La educación debe entonces dedicarse a la identificación de los orígenes de los errores, de ilusiones y cegueras.
 
1.1. Los errores mentales
 
Nuestra memoria misma está sujeta a numerosas fuentes de error. Una memoria no regenerada con la remembranza tiende a degradarse; pero cada remembranza la puede adornar o desfigurar. Nuestra mente, de manera inconsciente, tiende a seleccionar los recuerdos que nos convienen y a rechazar, incluso a borrar, los desfavorables….
 
1.2. Los errores intelectuales
 
Nuestros sistemas de ideas (teorías, doctrinas, ideologías) no sólo están sujetos al error sino que también protegen los errores e ilusiones que están inscritos en ellos. Forma parte de la lógica organizadora de cualquier sistema de ideas el hecho de resistir a la información que no conviene o no se puede integrar….
 
1.3 Los errores de la razón
 
La racionalidad es el mejor pretil contra el error y la ilusión. Por una parte está la racionalidad constructiva que elabora teoría coherentes verificando el carácter lógico de la organización teórica, la compatibilidad entre las ideas que componen la teoría, el acuerdo entre sus afirmaciones y los elementos empíricos a los cuales se dedica: esta racionalidad debe permanecer abierta a la discusión para evitar que se vuelva a encerrar en una doctrina y se convierta en racionalización; por otra parte, está la racionalidad crítica que se ejerce particularmente sobre los errores e ilusiones de las creencias, las doctrinas y teorías. La racionalización se niega a la discusión de argumentos y a la verificación empírica. La racionalización es cerrada, la racionalidad es abierta. (…) La verdadera racionalidad conoce los límites de la lógica, del determinismo, del mecanismo… no sólo es crítica sino autocrítica. 
 
La racionalidad no es una cualidad con la que están dotadas las mentes de los científicos y técnicos y de la cual están desprovistos los demás (…)”

 

Un texto en el que detenerse para descubrir algunas caras de las prisma a modo de pregunta: ¿qué se le debería exigir a la emoción y a la racionalidad en la toma de decisiones?.

Un pensamiento en “¿Qué se le debería exigir a la emoción y a la racionalidad?

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