Historias invernales

enero

 

 

“Siete de la tarde. Mariano se sienta en la silla y me comenta que viene a por la baja, que tiene gripe. En su familia han estado  con gripe sus padres, su hermana, sus dos hijas y aún quedaban “libres” su pareja y él. Pero la noche anterior a nuestro encuentro comenzó la tiritona, todo el dolor de cuerpo y hoy está con la temperatura elevada. Después de conocer el transcurso de su historia, la exploración de su cuerpo y confirmar la hipótesis de Mariano, se sucede nuestra conversación del tratamiento para la gripe. Dura unos cuantos minutos más de lo previsto. El reposo y el tratamiento sintomático que recomiendo no cuadran con las recomendaciones que a sus padres y a su hermana le han hecho en el hospital.

Sobre la mesa aparece el prospecto del fármaco para la gripe y las preguntas de porqué nosotros no recetamos este tratamiento llamado oseltamivir.”

En las conversaciones de pasillo, de las reuniones, las virtuales me encuentro con un eco que resuena a “ón”: infección, planificación, inmunización, saturación, educación, inversión, precarización, movilización. No es novedad. Es una historia que se repite año tras año.

Cesca Zapater en su “Déjà-vu” plantea que ante la epidemia de la gripe se necesita prevenir con servicios primarios suficientes para dar una respuesta antes ese aumento de demanda en los centros y a domicilio. Para explicar que, en la mayoría de los casos, la gripe estacional requiere reposo y tratamiento sintomático.

El ejemplo del oseltamivir como tratamiento para la gripe y la no-coherencia con las recomendaciones de tratamiento sintomático parece responder a un nuevo ejemplo de medicalización. Porque sabemos que la posibilidad de sus efectos secundarios de este fármaco pesa, si se la compara con su efecto beneficioso modesto en la prevención y el tratamiento de la gripe.  

 

Sobre medicalización nos recuerdan en este artículo que se trata de ese proceso continuo que se autoalimenta y crece de forma constante, facilitado por una situación en la que la sociedad va perdiendo toda capacidad de resolución y su nivel de tolerancia. Su origen es multifactorial, existiendo diversas causas y actores implicados (sociedad, medios de comunicación, industria farmacéutica, políticos, gestores y profesionales sanitarios), jugando el sector sanitario un papel fundamental en dicho proceso.  

 

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